¡Qué mal se hacen los trenes en este país!

21 de marzo de 2014

¡Qué mal se hacen los trenes en este país!

El 30 de octubre del 2012, un mes antes de dejar el gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard acudió, en compañía de Felipe Calderón y Slim, a la apresurada inauguración de la “magna obra” de su gobierno, la Línea 12 del Metro de la Ciudad de México. A nadie le importa que las cosas se hagan rápido siempre y cuando se hagan bien, pero algo en la Línea 12 del metro se hizo muy mal. Por eso, el pasado 12 de marzo se cerró más de la mitad de la vía debido a un alto riesgo de descarrilamiento o derrumbe.

Por hoy, resulta imposible señalar al responsable de esta indignante clausura ¿Es culpa del antiguo gobierno del DF o del actual? Ebrard ha intentado deslindarse de toda culpabilidad, alega que compañías internacionales aprobaron la obra; y sí, así fue, pero lo que Ebrard no dice, aventando la papa caliente a otro lado, es que las compañías alemanas dieron el visto bueno justo el día de la inauguración ¿Qué significa esto? ¿Conocía Ebrard de antemano el día en que estaría listo el documento u organizó la inauguración con una agilidad envidiable?

Lo que es cierto es que las compañías alemanas también aventaron la papa,  alegando que la obra estaba bien cuando la inspeccionaron, pero que no se le dio el mantenimiento debido. Por supuesto, la papa está muy caliente y el gobierno dice que las vías están mal desde que las empresas constructoras–que por cierto, son dos mexicanas y una francesa- las entregaron. A lo que estás reaccionan aventando lejos la papa y afirmando que los trenes rentados a una empresa española no son compatibles con las vías que ellos hicieron. Como se imaginara usted, la dueña de los trenes dice que ella cumplió con todas las exigencias de la SCT y el gobierno del la ciudad. Con lo que la papa regresa a Ebrard, quien dice que no había nada malo en sus exigencias. Y así, continua el juego sin fin de la papa caliente.

De esto podemos aprender los yucatecos una valiosa lección, la participación de empresas privadas y extranjeras en el proyecto del tren transpeninsular NO es garantía de un buen trabajo. Porque la asquerosa práctica de la corrupción en la Industria Constructora de este país es un hábito tan grande que nada, nada puede ser hecho bien a la primera. Sino, recordemos las numerosas reparaciones que se han hecho al paso a desnivel en Prolongación Montejo. Y mientras tanto, en la Ciudad de México, la papa sí se quemó, se incineró en las manos del medio millón de personas que diariamente tendrán que levantarse de madrugada para llegar a tiempo a sus escuelas y trabajos.

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