Cibers y tendejones buscan sobrevivir

16 de febrero de 2018

Cibers y tendejones buscan sobrevivir

Con el invento del internet surgieron nuevas formas de negocio, que hace 15 o 20 años, resultaron muy lucrativas con las aperturas de los populares cybercafes. Sin embargo, los tiempos han cambiado y de forma muy drástica. 

Ya los jóvenes, quienes eran los principales clientes de estos establecimientos, no tienen la necesidad de estar al frente de una computadora l debido a que en su propio teléfono pueden encontrar todo lo que necesitan.??Además, en los hogares, no puede faltar una computadora e impresora. 

Por ejemplo, Iliana Peniche tiene su negocio en plena calle 62 con 35 donde las personas pueden hacer sus consultas en línea o imprimir cualquier documento. Ella ha sentido el impacto de la tecnología y para poder subsistir, tuvo que congelar sus precios?  

“Seguimos con los precios desde hace tres años para no perder los clientes. 

Los que aún aseguran tener un negocio rentable son los que tienen sus establecimientos cerca de una dependencia pública o los que están ubicados en pleno centro histórico, como es el caso de Chan Manzado. 

“Nosotros que estamos en el centro siempre hay alguien que tiene que imprimir algo por una oficina administrativa, y vienen porque le faltan imprimir un documento, pero es por nosotros que estamos en??el primer cuadro” 

Este pequeño empresario que aún vive de la conexión a internet reconoció que el número de clientes ha bajado drásticamente, pero no solo por los nuevos teléfonos, sino a que hora los hoteles, los restaurantes y hasta los parques públicos, cuentan con conexión inalámbrica y gratuita. Pero, los cyber no son los únicos negocios que una vez fueron prósperos y que ya no lo son. Juan Manuel Coh Che atiende un tendejón desde hace 20 años. Hoy dice, que las ganancias no son suficientes para vivir. 

“Este año busco pienso que hacer otra cosa. De lo que busco no me da, solo porque acá al lado mi familia vende otras cosas porque esto es muy poco” 

Este trabajador de 68 años de edad no le teme a un cambio laboral pese a su avanzado calendario. Por el??omento, trabaja de lunes a lunes, con jornadas de 15 horas. 

“Esto lo rento o busco otra cosa que hacer para salir adelante” 

Estos tipos de negocios se vieron perjudicados por los grandes supermercados o por las tiendas de conveniencia que prácticamente, puedes ubicar una en cada esquina de Mérida. 

 

Nota escrita por

Ronald Rojas

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El internet ya está al alcance de todas las personas con los celulares smartphones, sin necesidad de estar al frente de una computadora

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