A ritmo de samba.

27 de junio de 2013

A ritmo de samba.

Qué fue lo que incitó a los brasileños para que salieran a la calles a demostrar su inconformidad en plena Copa Confederaciones. ¿Fue el aumento en el transporte, la corrupción, que por desgracia no se salva ningún gobierno latinoamericano, la pobreza en las favelas, esos lugares donde se apiñan los más pobres de los pobres, el hartazgo de ver cómo pasa el dinero para unos cuantos o es un menaje a la clase política? Quizá se la combinación de todo esto y más.
Alguien a ciencia cierta puede predecir si estas manifestaciones llegarán afectar la Copa del Mundo 2014 o los Juegos Olímpicos del 2016. El gobierno brasileño que encabeza la presidenta Dilma Rousseff, para muchos el delfín ganador de Lula Da Silva, empieza a ceder ante presión social que se le salió de control, propuso cinco grandes \\"pactos\\" a 27 gobernadores y 26 alcaldes.
Respecto al transporte público, que al parecer fue el detonante de las protestas debido a un alza en el precio del boleto en Sao Paulo, también reconoció que pese a fuertes inversiones hechas en últimos años aún carece de la calidad que exige la ciudadanía, propuso \\"avanzar más rápido\\" en la construcción de metros, trenes y otros medios de transporte público.
Así las cosa en Brasil, su llamada primavera carioca que nadie esperaba, que tiene temblando al país, a la FIFA y a todos los que le meten dinero al mundial y a los juegos olímpicos. Aquí en nuestro país no bailamos samba, pero tampoco bailamos mal las rancheras, seguimos inmersos en la reforma energética que por supuesto tendrá su movimiento de manifestaciones tequileras.
Con esta democracia tan endeble, con los caso de corrupción que tanto nos indignan y con las practicas turístico – electorales que se pasean enfrente de nuestras narices, no vaya a ser que en una de esas nos contagiemos del espíritu brasileño para bailar un buena sambinha en las calles de nuestras ciudades.

Editorial 27 de junio 2013

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